Ya aclarado vamos al punto. Como muchos Otros escritores principiantes, siento un deseo reprimido de exhibir mis creaciones sin parecer egocéntrico. Tal vez me equivoque al generalizar, pero seguro que a muchos de ustedes les gustaría tener una opinión que sea objetiva y constructiva, así que mostremos de que estamos hechos.
Gracias.
Escritor69
8 comentarios:
Par inaugurar esta seccion quiero presentar este poema que llego a mis manos de parte de un amigo y que me parecio muy bueno, entonces me pidio publicarlo aqui para saber la opinion de Los Otros:
I.E.R
No existes,
hueca y sin alma,
aún así sonries,
para conformar.
Creada a colores,
Que resaltan tu curiosidad,
tu inocencia,
aquel acto que te hace correr.
Tus ojos no lloran,
sangran,
rojos y firmes,
espejos que reflejan lo que sos.
Adorando aquella estatua,
de manos quemadas y sin ojos,
aquel que te hizo,
a imagen y semejanza...
Expresión vacía,
palabras fuertes,
obediente,
una muñeca.
Blanca es tu esencia,
así logras sentir,
blanco,
y azul claro.
Prestado el miedo,
piloteas a los hijos de un "el",
mueres por otros,
por eso estas aquí.
Hola!! Está muy buena la poesía, ya se lo dije al autor... Gracias, [E.S] .por mostrarme el Blog... Está muy bueno.
Dejo una poesía mía.
Gracias por el espacio!
PASEO
“Hay que saltar del corazón al mundo
Hay que construir un poco de infinito para el hombre”
Vicente Huidobro
Los grilletes
debo admitir
los hice yo.
De a ratos me los saco,
corro por los pasillos
las calles
disfruto de mi humanidad.
Vuelvo a chocar con lo mismo
nadie parece querer al mañana
en una esquina negra
lo patean
asaltan
despojan
sin reparo.
Tiemblo, grito
enciendo faroles
linternas
soles
no hay caso.
Mi esperanza palidece
se hace pequeñita
Con el corazón un poco más ajado
la libertad cansada
vuelvo gateando a la celda
saludo
adiós, gentes
y me pongo los grilletes.
FACUNDO MARTÍNEZ – 15/08/07
ESta es una poesia del mismo chabon de la otra vez:
Capitulo 1
Ocurre que hubo una historia,
que se contó mal,
todas las circunstancias eran erróneas,
y sus protagonistas carecían de personalidad.
Eran dos personajes,
que eventualmente se hicieron cuatro,
dos reales y dos imaginarios,
ninguno previó sus desgracias.
Los detalles (presas del tiempo) se borraron
la vida se transformo,
en una mujer superficial,
y el sabio, en su cómplice.
Dos de los protagonistas,
fueron atrapados por la mujer,
uno mas que otro,
fue donde la envidia apareció en la historia.
Esta mujer termino,
por reafirmar la unión de los protagonistas,
tanto reales como imaginarios.
Fin del primer capítulo.
Hace tan solo unas semanas termine un libro excelente que ademas de entretenerme me permitió descubrir a un gran escritor del cual YA soy admirador. "La historia del loco" de John Katzembach trata sobre el joven Francis Petrel relatando su paso por un hospital psiquiátrico donde hubo una serie de asesinatos y de una u otra forma se ve envuelto (si, se que mi comentario es muy cliché pero no soy un critico bien!!!!). Ademas de la atrapante historia lo que fascina de este libro es la forma en que el escritor a sabido describir la locura con implicaciones que no había imaginado y de una forma casi poética, lo que lo hace mas grandioso. Bueno quería decirles eso y léanlo, en verdad es un libro imperdible.
Interesante articulo aunque un poco preocupante!!!
Por MARÍA SÁNCHEZ DÍEZ (SOITU.ES):
El punto y coma está en peligro de extinción. Lo leemos en Rue89: este signo de puntuación se utiliza cada vez menos en Francia. Nos preguntamos si sucede lo mismo en España. Alberto Gómez Font, coordinador de la Fundación de Español Urgente, comparte esta preocupación por la paulatina desaparición del punto y coma, cada día más difícil de encontrar entre las páginas de los libros, por no hablar de la prensa escrita.
Para él, el punto y coma tiene varios enemigos. El más peligroso de todos es el lenguaje que se utiliza en los mensajes de texto en los móviles y en los chats. "Hay que hacer un verdadero esfuerzo para encontrar el signo en el teclado de los móviles y el lenguaje veloz que se utiliza en los chats y en el Messenger deterioran parte de la puntuación", indica.
Este tipo de escritura y de lenguaje que impera en la red no es propicio al empleo de una sintaxis compleja, campo de aplicación por excelencia del signo de puntuación. Ésa es la opinión de José Antonio Millán, filólogo y escritor experto en puntuación. "No hay terreno para una articulación sintáctica como la que requiere el punto y coma". Gómez Font coincide con su visión: "Hace falta una sensibilidad que no es necesaria para poner una coma o un punto".
En la prensa escrita, la implantación de un tipo de escritura sintética y de frases breves importada del estilo anglosajón también ha contribuido a emplear el punto y seguido en detrimento del punto y coma, arrinconado a las tribunas de opinión y los editoriales.
Haciendo un inventario de puntos y comas en las secciones de opinión de los principales periódicos de tirada nacional en la edición del martes 25 de marzo, el balance es el siguiente:
* El País: Cinco puntos y comas, dos de ellos pertenecientes a un artículo del ex presidente Felipe González.
* El Mundo: Se lleva el récord: 18 en total, 12 de los cuales corresponden a un artículo del juez Javier Gómez de Liaño. Luis María Ansón utiliza el signo cinco veces.
* ABC: Tres puntos y comas en las cinco páginas de opinión del periódico.
Y en literatura, aunque el grado de uso del punto y coma depende del estilo de cada autor, también escasea. ¿Ejemplos? Escritores como Enrique Vila-Matas o Azorín, cuyo estilo se caracteriza por el uso de frases muy cortas, apenas lo utilizan; sin embargo, otros como Juan Benet, destacaban por emplearlo con bastante frecuencia. Según Gómez Font, la desaparición de la figura del corrector de estilo o el revisor de pruebas en las editoriales repercute en una merma de la calidad de los textos.
Difícil aplicación
Y mientras el punto y coma escasea, según Gómez Font, "la coma se reproduce como los conejos". Aunque desde la Fundación de Español Urgente todavía no se han emprendido campañas para la salvación del signo de puntuación como en Francia, donde existe un Comité de defensa del punto y coma, no descarta la idea. "Aunque primero habría que enseñar a usarlo", apunta.
La Real Academia de la Lengua define el punto y coma como "una pausa superior a la marcada por la coma e inferior a la señalada por el punto". La máxima autoridad lingüística contempla tres casos de aplicación:
1. Para separar elementos de una enumeración cuando se trata de expresiones complejas que incluyen comas.
2. Para separar proposiciones yuxtapuestas, especialmente cuando en estas se ha empleado la coma.
3. Delante de conjunciones o locuciones conjuntivas como pero, mas, aunque, sin embargo, por tanto, por consiguiente, en fin, etc. cuando los periodos tienen cierta longitud y encabezan la proposición a la que afectan.
Y es que ambos expertos señalan la dificultad en el uso del punto y coma como una de las causas que lo han puesto en peligro: el signo puede ser sustituido por punto, coma e incluso puntos suspensivos. "No existen reglas fijas sobre su uso y, al no haberlas, la gente tiene miedo de meter la pata cuando está escribiendo textos formales", indica Millán.
Sin embargo, la reticencia al empleo de este signo de puntuación no es algo nuevo. El punto y coma apareció por primera vez en el taller del impresor italiano Aldo Manuzio a finales del siglo XV y su uso fue extendiéndose por Europa a lo largo del siglo XVI, momento en el que también aparece en textos castellanos. Ya en 1582, un tratadista señaló que el punto y coma era "mucha particularidad y menudencia para la escritura castellana".
José Antonio Millán propone en su página http://www.perdonimposible.com algunos ejercicios prácticos de puntuación (con sus correspondientes soluciones), en los que podrás comprobar si, además de en los 'smileys', sabes poner el punto y la coma en los textos.
Bueno saludos espero que haya sido interesante (;;;;;;;;;;;;;;;)
Otro poema del Escritor de Sombras:
Y picardía...
El problema de esta destrucción,
es su sentimiento,
herencia de un sacrificio,
de los antiguos seres insensibles.
Nada es más de temer,
que una guerra que se vive con pasión,
donde los ojos lagrimean excitados,
mirando las almas desprenderse bruscamente.
Creyéndolo un arte,
estando obviamente a la vanguardia,
mirando sus manos manchadas de temperas,
que de humano lo tiene todo.
Su próxima estrategia es épica,
grandes mentes descrecidas,
siendo niños en el espíritu de su juego,
solo que los imaginarios se pensaron reales.
Aun así ellos aman,
de una manera diferente a la mía,
debería tolerar otras formas de amor,
todos lo creemos y entonces callamos.
Sueñan con mas ojos que no miren,
les asusta un poco el juicio de un fusilado,
pero valientes como ellos solos,
enfrentan el temor y continúan restando.
Al final se va con paz en el rostro,
(no puedo decir que será de su corazón),
a encontrarse de nuevo en el mundo,
pero esta vez del otro lado del arma.
[E.S]
Bueno, acé les dejo una entrevista que le hicieron al escritor Marcelo Cohen (tengo pendiente un libro de este tipo).
Mas allá que estén o no de acuerdo con las opiniones del entrevistado (yo concuerdo bastante con él), lo bueno es que da pie a debates en caso de contradecirlo o incluso si estamos de acuerdo con él!!!!...
Bueno espero que les guste...:
Marcelo Cohen, autor de novelas y ensayos, asegura que no hay libertad si no se consigue hablar de otra manera que la convencional, si no se puede lograr que la expresión supere el orden de las convenciones.
“Usamos demasiados lugares comunes sin darnos cuenta de que eso es renunciar a pensar. Si decimos, por ejemplo, «no nos une el amor, sino el espanto», que es una frase ya hecha, construida por otro, también seremos propensos a repetir de un modo automático la frase «guerra preventiva», como si fuera algo válido y pensado por nosotros mismos”, dice Cohen.
A partir de la crisis de 2001 se popularizaron frases como “todos los políticos son corruptos” o “que se vayan todos”. Explica Cohen: “Esto también es un lugar común y, como tal, una mentira que nos deja insatisfechos, porque no expresamos nada con ella. Al contrario: nos queda un resto adentro que se transforma en impotencia, en rabia”.
Para Cohen no sólo existe la tiranía de los lugares comunes, sino el peligro de apegarse demasiado a uno mismo: “Superar el apego a la propia persona es lo que nos libera, ya se trate del apego al nombre, a la etnia o a la propia familia. No hay otra forma de vencer el mal, en todos los órdenes de la vida, si no es mediante esa superación".
Marcelo Cohen es escritor y ejerció el periodismo cultural en la Argentina y en España. Como traductor, dirigió la colección Shakespeare por escritores , un proyecto editorial de traducción al castellano de las obras completas del poeta y dramaturgo inglés. Cohen es autor, entre otras novelas, de Donde yo no estaba , El país de la dama eléctrica y El oído absoluto , y del libro de ensayos ¡Realmente fantástico!
-¿La cultura de masas está condenada a la mediocridad?
-Bueno, las masas son la media... Pero no sé. Sé que si uno mira la historia moderna comprende que la incomodidad, la rebeldía y la independencia movían a nuestros grandes padres y abuelos. Mire a Baudelaire o a Orson Welles. Pero hay genios de éxito masivo, como Picasso. Hoy el peligro de condenar a la cultura de masas sin más ni más es que se condene junto con ella la democracia, que, nominalmente, es la mercancía por excelencia. Nos venden un paquete difuso y confuso llamado democracia: la pregunta es si tenemos un resto de independencia para pensarle un uso inédito. El venenoso y sagaz Guy Debord acuñó la expresión "sociedad del espectáculo" para esta forma avanzada del capitalismo, que es, cada vez más, la forma de la democracia mundial y que es, a su vez, lo que Ernst Jünger llamó "el triunfo de la burguesía mundial". La dificultad para salir del mundo despótico de la cultura de masas, producto del Estado y los consorcios, es que ese mundo se basa en un lenguaje. La única manera de eludir ese dominio es hablar de otra manera. La palabra es la herramienta de control más eficaz que existe. Más que el miedo y las policías.
-¿En qué se ve que el lenguaje es un elemento de control?
-En la facilidad con que se acuñan en todos los órdenes de la vida social lugares comunes. Los terroríficos lugares comunes, los eslóganes, incluso los eslóganes cultos. Alguien dice, en cualquier sentido, "no nos une el amor sino el espanto", y al rato cualquiera puede repetir el eufemismo "guerra preventiva".
-Usted habla de la superación de los lugares comunes y de ir más allá de la memoria sucesiva. ¿En qué situación se encuentra nuestro país al respecto?
-Hoy, todo el mundo dice que hay que tener memoria, que hay que acordarse. Hay un culto monstruoso a la memoria, como si tener un relato ordenado de todo nos hiciera mejores, más confiables. Y no me refiero a la ESMA, porque se tiene que poder visitar un lugar en el que se torturó y se despedazó en nombre de mitos patrios, como se deben poder visitar los campos de concentración. Hablo de la compulsión a hacerse con un relato personal único, ordenado, caracterizado, como si eso nos distinguiera, nos diera solidez, nos hiciera más confiables. No deja de ser un modo de acumular puntos de ética, de poder exhibirse más fácilmente. Vea la proliferación de propagandas del yo en Internet. Me parece que todo relato de identidad y memoria únicas es mortífero, se trate de personas o países, como bien muestran los integrismos religiosos.
-¿El cambio del lenguaje y de las formas ya estructuradas es garantía de creatividad y de libertad de pensamiento?
-Prefiero no mentar la creatividad. No hay forma de destruir modelos opresivos, de romper el velo del lugar común, si uno no destruye en sí mismo esas estructuras. De modo que el camino hacia la libertad es un trabajo de cada cual. El lenguaje que nos envuelve y nos obliga está hecho de anacolutos políticos, eslóganes publicitarios y tópicos pasionales periodísticos, psicología popular, etcétera. Esto incluye la literatura internacional, la premiada. Los escritores siempre han querido destruir esas componendas sistemáticas. Claro que hoy hay que ver cuánto destruye uno sobre un lenguaje ignorante de su amplitud expresiva y su caudal.
-Usted habló en reiteradas ocasiones del mal de nuestro tiempo. ¿En qué consiste exactamente ese mal?
-En el excesivo apego a uno mismo y a todo aquello en lo que cada cual se ve representado, ya sea su nombre, sus atributos, la vigilancia maniática del cuerpo, etcétera. Ahí empiezan todos los males. Porque si uno cree que hay en uno algo sustancial, de la defensa de ese algo sustancial a la defensa mafiosa de su sola familia, la etnia, el país o el continente hay un canal directo. Del apego a esa sustancia y a creer que hay algo permanente en nosotros a Auschwitz, las Torres Gemelas, la ESMA o Guantánamo, hay un paso.
-Sin embargo, usted estampa su nombre en la portada de sus libros. ¿Eso no sería un apego a la propia sustancia?
-Un verso de Gerard Manley Hopkins dice, más o menos: "Soy lo que hago y por eso estoy acá". Todo y todos tienen un nombre. Es lo característicamente humano. Uno intenta averiguar cuánto está dispuesto a hacer por defender lo que el nombre arrastra, o algo así. Para eso se escribe, en gran medida. Es un trabajo largo. Lo que más se gana es paciencia. Peter Handke dice que la paciencia es la plusvalía de la literatura. Pero nuestro César Aira dice otra cosa: que al escritor, de chico, junto con la lapicera, le dan el narcisismo. Eliot dice que es mentira que se escriba para afianzar la personalidad, para encontrarse. Al contrario: se escribe para librarse del peso de una personalidad.
-¿La literatura sería, entonces, una especie de narcótico?
-No: sería una evasión. Un estimulante. Un pasaje hacia aquello que es más grande que nosotros, para poder abrirnos al mundo, que también es nosotros. Esto lo ofrece esa literatura que se ríe un poco de sí misma y de las gravedades de la cultura. Pero no sólo ese tipo de literatura. También puede ser la que es capaz de erigir una época, un mundo y vidas enteras sobre el recuerdo de un sabor, como en Proust. La literatura que busca, que habla de otra cosa que el tema adecuado. Que cambia de tema. Ahora bien: lo que no veo es cómo encontrar un pasaje entre este universo del arte y la política, que es una práctica en la que predomina la afirmación de la persona, el choque de sustancias individuales y no de ideas. Todo lo que se sustancializa se vuelve pernicioso.
-¿Los argentinos deberían poder decir ante la clase política "yo también soy eso", para generar un cambio sustancial de mentalidad que propiciara el cambio y la renovación de la política?
-Sí, pero, en general, cuando el público se involucra en la crítica de los políticos es con un escepticismo mórbido, melancólico, un fatalismo descreído que es el revés de la exaltación exuberante. Si yo digo que soy tan malo como Kirchner, no estoy diciendo nada. Es como decir que todos los políticos son corruptos. Esto también es un lugar común, y como tal, una mentira. Decir esto nos deja insatisfechos, porque no hemos expresado nada. Nos queda un resto adentro que se transforma en impotencia, en rabia. Demasiado teatro, demasiado derecho, demasiada violencia, proyectos, manejo. Más que destinos, papeles. Muchos se preguntan hoy si es posible una política que nos permita recuperar la realidad de la vida.
-¿A qué genero de novela cree que pertenece la historia argentina? ¿Terror, fantástico, gótico, realismo mágico...?
-En todo caso, es una historia, es decir, un relato de violencia, aspiraciones, dominio, ilusiones... Me parece que lo mejor de la literatura ubicó a nuestra historia en la comedia negra irreal. Incluso El matadero , de Esteban Echeverría, tiene algo de eso. Pero pienso en El sur , de Borges, en Marechal, y en La causa justa , de Osvaldo Lamborghini, que es lo más lacerante que se ha escrito sobre la llamada argentinidad.
Por Sebastián Dozo Moreno
Para LA NACION
Un saludos a todos!!!
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